ISIDRO CICERO GÓMEZ: ESCRITOR, EDITOR Y PERIODISTA.
«EN EL CORAZÓN DE LA MEMORIA DE CANTABRIA»
Autor del texto: Manuel Alegría Fernández (Historiador).
Confieso que mi encuentro con Isidro Cicero ha sido doble, y viene de mi primera juventud. Virtualmente, a partir de sus publicaciones y, personalmente, intentando encontrar consuelo para nuestro corazón lacerado.
Autor nuclear para conocer la Cantabria que se asoma a nuestros días, Los que se echaron al Monte (1977) y Los fieros y torvos motivos de El Cariñoso (1978) abrieron una página cerrada por la dictadura y dieron a conocer la epopeya de aquellos republicanos que plantaron cara al franquismo partiendo de casi todo en su contra. Isidro Cicero: memoria democrática.
Pero si Isidro Cicero es glosado en estas líneas, redactadas por invitación de ADIC, es también porque es el autor de Vindio, la historia de Cantabria contada a los niños, que en sus dos volúmenes (1979, 1980), nos ayudó a leer también esa otra página vedada a las generaciones que hubimos de reemprender el camino de la libertad: la memoria histórica colectiva de un pueblo, en el país de Cantabria, dispuesto a conquistar su derecho a su autonomía política. Isidro Cicero: memoria histórica. Este fue mi encuentro virtual con él: memoria democrática (republicanismo frente a represión franquismo) y memoria histórica (Cantabria contra su olvido).
Pero, como decía, le conocí también personalmente y, en esta ocasión, en 2007, para tratar de restañar algo más personal, para intentar cerrar -si esto fuera posible- nuestras heridas y calmar nuestro desasosiego y nuestro dolor, biográfico, personal y vital, existencial. Casualidades del destino, su abuelo, Isidro, y el mío, Daniel, vecinos del mismo pueblo tañedor de “bandurrias” (rabel), Salcea, en el valle de Polaciones, fueron, como inveterados socialistas y defensores de la Segunda República, víctimas del franquismo y lucen hoy sus nombres, con honor (por orden alfabético, no más, los dos primeros -Cicero, Fernández-) en el monolito que erigimos en memoria de las víctimas del franquismo del valle de Polaciones, junto a la iglesia de la Sierra en el pueblo de Cotillos, posiblemente el más elevado de Cantabria.
Memoria democrática y memoria histórica, enlazadas con pasión por Isidro Cicero. Cantabria, en su doble vertiente, tributaria del reconocimiento de sus demócratas y desacomplejada en el reconocimiento de su identidad cultural, en el conocimiento de su historia y en su derecho a autogobernarse, tiene en Isidro Cicero a uno de sus imprescindibles.
|
|
|