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  Primer Festival de Música Popular y acampada
contra la central nuclear de Santillán: 1977
  

El primer Festival de Música Popular celebrado en el Mercado Nacional de Ganados de Torrelavega el día 26 de junio de 1977, marcó el inicio de una nueva etapa.
Con gran animación y presencia de unas diez mil personas, comenzó a las seis de la tarde con las actuaciones de el Orfeón Cántabro de Santander, Coro Ronda Garcilaso de Torrelavega, Coro Ecos del Ebro de Reinosa, Ronda La Fuentona de Ruente, Grupo de rock Ibio, Coral Salvé de Laredo, Coro Santa María de Solvay-Barreda, Coro Ronda del Valle de Camargo, Grupo de Danzas de Suances, los piteros Bosio y Martín, la cantante solista y panderetera Esther Montes de Requejo y los rabelistas Pedro Lamadrid de Polaciones y Lin “El Airoso” de Reinosa.
El Presidente de ADIC, Miguel Angel Revilla, decía que el Festival pretendía “reforzar, desde la posición cultural y folklórica, nuestro sentimiento de identidad regional, de personalidad bien definida y propia”.
Además del éxito de público, el Festival reperesentó, según el discurso de Miguel Angel Revilla, el inicio de la batalla histórica de la autonomía de Cantabria.
A la izquierda se puede ver la pegatina que realizó ADIC para publicitar el evento.




El mes de febrero de 1977 va a representar el inicio de la polémica suscitada ante la posible construcción de una Central Nuclear en Santillán (San Vicente de la Barquera). La presión popular y la toma de postura de ADIC tuvieron como consecuencias que los ayuntamientos asturianos y cántabros afectados, acordaron oponerse en bloque a su construcción.
El 24 de abril de 1977, dos mil personas se concentran y acampan en los terrenos en que se iba a situar la Central Nuclear. En la acampada apareció por primera vez un símbolo distintivo y propio de la Asociación: la bandera de ADIC.
El 21 de agosto de 1977 se celebró la marcha San Vicente-Santillán en la que, junto a ADIC, participaron las fuerzas políticas y sindicales.
Esta última movilización tuvo sus frutos: la empresa promotora del proyecto abandonó sus propósitos, y el pueblo barquereño vio salvado su entorno natural.