ir a inicio

  Orígenes de ADIC: "Manifiesto de los cien"
y primera Asamblea General: 1976
  

El 25 de marzo de 1976, aparece en la prensa cántabra el manifiesto de presentación denominado “Manifiesto de los cien”, núcleo embrión de la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC).
Pretendía expresar la voluntad decidida de un grupo de cántabros de solicitar a la autoridad gubernativa el reconocimiento de una asociación acogiéndose a la ley 191 de 1964, con el siguiente objetivo: "...la promoción, defensa y fomento de la personalidad, de la conciencia, de las peculiaridades de la cultura, historia y demás intereses de Cantabria, patrocinando el estudio y la discusión de los problemas más acuciantes que tenemos planteados a través del concurso de las personas más capacitadas para solucionarlos, así como de la actuación de los miembros de la Asociación.".
ADIC se declaró apolítica, con el objetivo del “Grupo de los cien” de superar los condicionantes individualistas de la sociedad cántabra y de mentalizar a los organismos públicos.
La primera Asamblea General de socios de ADIC se celebró el domingo, 31 de octubre de 1976, en el Paraninfo de la Universidad Internacional de las Llamas en Santander. Sirvió para confirmar los Estatutos presentados en el Gobierno Civil el día 12 de abril y legalizados un mes más tarde.
ADIC se define con carácter socioeconómica y cultural, los fines de la Asociación son: “promover, defender y fomentar la personalidad, la conciencia provincial y las peculiaridades de toda índole, tanto culturales como económicas de Cantabria”.
Uno de los objetivos de esa primera Asamblea era nombrar la Junta Directiva. Se presentó una candidatura, que se eligió por votación de las 250 personas que asistieron. Como Presidente de ADIC quedó Miguel Angel Revilla; vicepresidente primero, Jose A. Herrero; vicepresidente segundo, Jose Luis Oria y secretario Ignacio Gómez Llata.
En esta primera Asamblea de ADIC, se presentaron cuatro ponencias; sobre ganadería, infraestructuras, educación y regionalización.