CHEMA PUENTE: RABELISTA Y COMPOSITOR.
«CHEMA PUENTE, MÚSICO: INTÉRPRETE Y MAESTRO DEL RABEL»
Autor del texto: José Luis Robles, amigo y compañero de ronda y parranda.
Imprescindibles son aquellos que llenan de canciones nuestras vidas.
Chema tiene el don de los contadores de historias; como los antiguos bardos, sabe el arte de juntar las palabras para emocionarnos y nos habla de lo cercano sin afectaciones, ni añoranzas de una Arcadia feliz. Detrás de lo que hace hay estudio y trabajo, esfuerzo por saber de la historia, de escritores, poetas y trovadores que cantaran en esta nuestra tierra.
Conocedor de sus limitaciones, sabe apoyarse, peldaño a peldaño, en maestros que le abrirán caminos. Siempre, en su magisterio en los escenarios, repetirá incansablemente la necesidad de formarse para evolucionar, renovar y preservar nuestro patrimonio cultural: sin formación ni dónde impartirla, no hay futuro.
Chema es cantor de la bahía; de su pueblo, Cueto; de la ciudad, Santander, señora gustosa de galas que poco aprecia lo que pueda oler a rústico; ciudad portuaria por donde, ida y vuelta, entrasen los sones del mundo hispánico para quedarse. Si no olvidamos nuestro pasado de emigrantes veremos que hay más cosas que nos unen culturalmente que las que nos separan, pensamiento recurrente en Chema.
Y como si hubiese un destino escrito, Chema encuentra su instrumento, el más rústico, a la altura de la voz humana, dirá. Si alzas la vista en la Bahía, el horizonte es la montaña; allí anida, allá hay que ir. El romance será imparable; Chema y el Rabel, el rabel conoce todos los cordales y cañadas de esta península nuestra y vive en las cocinas y lumbres. Quitando unas pocas y dignas apariciones en medios y escenarios, el entender general estaba en las ocurrencias jocosas, las “rabeladas” y poco más. Campóo y Polaciones mantienen vivo este saber de jotas y romances. Afortunadamente llegamos a tiempo para aprender de muy buenos tañedores y tañedoras -!ay, Adela!-. Chema se envuelve de todo este saber, lo aplica a sus creaciones y lo sube con toda la dignidad a los escenarios. Abre nuevos caminos, acompaña el baile, se junta con la guitarra flamenca... La senda queda abierta para quien se atreva.
Ya no hay presente, en plena madurez creativa Chema nos deja, y no es consuelo todo lo que nos ha regalado, por encima de todo LA CANCION, la de nuestra ciudad, que ya nos la habíamos apropiado. Una canción que no necesita de arreglos ni florituras. Una canción imprescindible, para cantar en compañía.
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