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Fecha: 30/06/2004 Tipo: MANIFIESTO

MANIFIESTO PARA LA REGULACIÓN DEL CULTIVO DE EUCALIPTOS EN CANTABRIA
   El llamado Documento de Síntesis del futuro Plan Forestal de Cantabria, encargado por la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca, pone de manifiesto una grave incongruencia entre los pretendidos objetivos de gestión sostenible manifestados reiteradamente por D. Jesús Oria y su predecesor, José Ramón Álvarez Gancedo, y la plasmación en el texto de directrices netamente productivistas, donde las políticas de intervención pura y dura priman sobre las restauradoras o de conservación.

 Uno de los aspectos más preocupantes del Plan Forestal en marcha es que abre la puerta para aumentar en más de 20.000 Ha. la superficie destinada a cultivos con especies de crecimiento rápido. Esta cifra supone un salto espectacular sobre el actual ritmo de expansión de estos cultivos, ya que entre los años 1988 y 2000 el incremento de eucaliptales fue de 3.300 Ha. y con esta cifra ya se han convertido en un grave problema para el paisaje, los recursos hídricos y la biodiversidad. Pero es que ni siquiera se plantean medidas mitigadoras frente a las masas monoespecíficas, ignorando la creación de mosaicos y discontinuidades introduciendo especies como las del género Quercus que favorezcan una mayor diversidad, estabilidad y madurez a los sistemas forestales, o como medida para prevenir los incendios.

 Coincide además la redacción del Plan Forestal con la determinación del Gobierno de Cantabria para superar el histórico déficit de ordenación territorial que sufre la Comunidad Autónoma, una apuesta también sujeta al mandato imperativo de la Ley 2/2001, de 25 de junio, de Ordenación Territorial y Régimen Urbanístico del Suelo en Cantabria, por lo que en el horizonte de un año podríamos disponer de un Plan Regional de Ordenación Territorial y un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales que sienten las bases científicas de una explotación racional de las áreas forestales.

 Así el monocultivo de eucaliptos vuelve a ser foco de máxima atención política y social, un hecho que ha impulsado a una serie de organizaciones a redactar un MANIFIESTO PARA LA REGULACIÓN DEL CULTIVO DE EUCALIPTOS, que tiene dos nítidos objetivos:

 a)      Fijar un límite de ocupación territorial al cultivo de eucaliptos en las 60.000 hectáreas actuales.

b)      Que el Plan Forestal regule con precisión las plantaciones de eucalipto, en función de las determinaciones del PROT y del PORN que elabora el Gobierno de Cantabria.

 Las organizaciones impulsoras de este MANIFIESTO no deseamos que el eucalipto se convierta, una vez más, en motivo de confrontación entre posiciones irreductibles a favor o en contra de un árbol al que reconocemos un importante valor para el sostenimiento de las economías rurales. Pero esta sincera propuesta de diálogo y consenso en busca del desarrollo sostenible y del beneficio para las poblaciones locales no puede estar exenta de un análisis riguroso de la situación en que nos encontramos y sus causas objetivas.

 ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN DEL

CULTIVO DE EUCALIPTOS EN CANTABRIA

Bosques y cultivos forestales: No es lo mismo

 Es obligado remontarse a la primera parte del siglo XX para entender las alteraciones que ha sufrido el concepto de “bosque” como elemento fundamental para mantener la biodiversidad, los equilibrios hidrológicos y la lucha contra la erosión. Desde la propia Administración y algunos sectores económicos se ha fomentado el uso equívoco e impreciso de la palabra “bosque” y de términos ambiguos como “masa forestal”, propiciando interesadamente una enorme confusión, hasta el punto que en Cantabria se habla de bosques de eucalipto, cuando lo correcto sería hablar de cultivo de eucaliptos, e incluso de anti-bosque de eucaliptos.

El Documento de Síntesis del Plan Forestal de Cantabria es un claro ejemplo donde la palabra “bosque” prácticamente no aparece por ningún lado y cuando lo hace en la página 44 es para referirse sorprendentemente a las plantaciones de crecimiento rápido. Pero es que, para aumentar la confusión, lo que no aparece ni siquiera de forma testimonial es el concepto de “cultivo forestal”,  Por el contrario la expresión “masa forestal” se utiliza de forma generalista y englobando todo en el mismo saco, impidiendo discernir a qué se refieren muchos diagnósticos y conclusiones del Plan.

 Antecedentes históricos

 Ingenieros de Montes  y naturalistas defendieron a comienzos del siglo XX el patrimonio forestal autóctono y una restauración hidrológico-forestal ejemplar. El catálogo de Montes de Utilidad Pública es el resultado de su trabajo y tesón, siguiendo un modelo centroeuropeo de gestión y ordenación.

 Finalizada la guerra civil se produce un cambio absoluto y en 1940 se inicia el PROYECTO DE PLANTACIÓN DE  5,7 MILLONES DE HECTÁREAS DE  PINOS Y EUCALIPTOS, en un plazo de cien años, facultándose a los Ayuntamientos para que registraran los montes comunales de los Concejos como si fueran bienes propios para ser repoblados en sistema de consorcio. Así las zonas de pastoreo comunal se recortaron o desaparecieron, con grave perjuicio para las economías campesinas en Galicia, Asturias y Cantabria.

 En 40 años se plantaron 3 millones de Has de pinos y eucaliptos y se perdió 1 millón de Has de arbolado autóctono. En Cantabria entre 1945 y 1975 se destruyeron 140.000 Has de bosque según datos del informe “Ayuda a salvar  los últimos bosques cántabros” surgido de unas Jornadas que contaron con la participación de la propia Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca, es decir, en 30 años fueron arrasados más de la mitad de nuestros árboles autóctonos.

 De acuerdo con los datos publicados por el 2º Inventario Nacional Forestal los cultivos de eucalipto alcanzaban a finales de la década de los años ochenta del siglo pasado las 32 000 Has. Las estimaciones actuales, a falta de datos oficiales, habrían duplicado esa cantidad.

 A comienzos de la década de los años ochenta la entonces CEE determina una política dirigida al abandono de las producciones lácteas y a convertir las praderías de la Cornisa Cantábrica en monocultivos de pino y eucalipto. Veinte años después su proyecto se está cumpliendo al pié de la letra.

 Intentos de racionalizar el cultivo de eucaliptos en Cantabria

Hace más de una década, nuestra Universidad inició una investigación interdisciplinar modélica sobre los suelos de Cantabria, con el objetivo de obtener datos científicos para una óptima ordenación del territorio. Este trabajo contó con la colaboración de investigadores de otras universidades extranjeras.

 Los resultados del estudio, que duraron en torno a dos años, se entregaron a los responsables políticos, encabezados por su Presidente Juan Hormaechea. Los dos tomos de la investigación nunca se hicieron públicos y, según parece, también han desaparecido todos los materiales e investigaciones de campo acumulados por la Universidad. Pero lo que sí se sabe es que los expertos recomendaban no sobrepasar las 10.000 Has de cultivo de eucaliptos y que ya se ha multiplicado por seis en la actualidad.

 El segundo intento de racionalizar el cultivo de eucaliptos en Cantabria y también fallido, se enmarcó en el concepto de Estudios de Impacto Ambiental regulado por la Directiva 85/337 de la UE. Han pasado dos décadas desde su aplicación en Europa y en Cantabria doce años desde  el Decreto 50/91 de la Consejería de Medio Ambiente, pero los sucesivos Gobierno regionales  ha desvirtuando su aplicación, al menos en lo referente a las primeras plantaciones, elaborando Decretos nulos de pleno derecho (según sentencia del TSJC) para facilitar la plantación masiva e impune de eucaliptos, en contra de su  propio Decreto 50/91.

 El coste de no actuar

 Como epílogo de todo lo dicho hay que destacar un importante “coste de no actuar”, de tal forma que si se siguen ignorando las coordenadas ambientales en la gestión de los espacios forestales (bosques y cultivos) en el día de mañana habrá que pagar un alto coste, porque la estrategia que ha marcado las últimas décadas solo ha servido para provocar una disminución del porcentaje de la renta forestal respecto de la agraria; y porque las funciones ecológicas y sociales de los espacios forestales son cada vez más importantes debido a los graves problemas de erosión, la importancia del ciclo hidrológico, la necesidad de conservar las especies y el incremento del uso recreativo o como sustento del emergente sector del turismo rural.                                                  

ORGANIZACIONES FIRMANTES DEL MANIFIESTO (19-7-04)

AEMS-Ríos con Vida - Acanto – ADEVAL - ADIC – Amigos de la Tierra-España

ARCA – Cantabria Nuestra - CC.OO. – Greenpeace

PCC-PCE – SEO/BirdLife - UGAM-COAG


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