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Fecha: 15/06/2005 Tipo: MANIFIESTO

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA ARQUITECTURA Y DEL PAISAJE TRADICIONAL DE CANTABRIA

   

    PRELIMINARES:

Cualquier sociedad moderna que quiera afrontar el futuro con propósito de equidad y sentido común, tiene entre sus metas eso que últimamente viene denominándose como desarrollo sostenible. Este concepto que resume muchas ideas y planteamientos al mismo tiempo, tiene como base fundamental la preservación de los valores naturales y culturales que nos han sido legados por nuestros antepasados.

 

El patrimonio arquitectónico y paisajístico de un pueblo, de una comunidad, de un país, etc, es parte primordial de la idiosincrasia y de la identidad colectiva de dicha sociedad. Por lo tanto, éste es un bien a proteger y potenciar, con el objetivo doble de poderlo trasmitir, tal como lo hemos recibido, a las venideras generaciones y aprovecharlo nosotros mismos, teniendo en cuenta sus no desdeñables valores y cualidades que, adecuadamente explotados, pueden ser una fuente económica importante para muchas comunidades rurales en particular y toda la sociedad en general.

 

SITUACIÓN ACTUAL:

            La situación del patrimonio arquitectónico y paisajístico tradicional en la Cantabria de comienzos del siglo XXI es particularmente difícil. Sin entrar en detalles pormenorizados de cuales son las causas de esta realidad tan negativa, si se puede apuntar muy resumidamente que la combinación entre la falta de sensibilidad de una parte importante de la ciudadanía, la carencia, o en su caso, la poca y mala legislación proteccionista existente y la coyuntura socio-económica adversa del medio rural han llevado a una degradación lenta pero implacable del patrimonio al que aludimos.

 

De forma constante los medios de comunicación se hacen eco, casi a diario, de múltiples desmanes urbanísticos, llevados a cabo por toda la comunidad autónoma. Unas veces hacen mención a derribos ilegales de inmuebles antiguos (torres, casonas, viviendas tradicionales, etc.), en otras, el asunto es la proliferación salvaje e incontrolada de urbanizaciones de chalet adosados o independientes por determinadas zonas y que invaden lugares con un alto valor paisajístico, de tipología extraña y agresiva al entorno, sin servicios y sobre todo alimentando una voracidad insaciable de aquellos que solo miran por los intereses especulativos de la construcción desordenada y mal entendida.

 

 

Por otra parte, Cantabria es claramente deficitaria en cuanto a viviendas se refiere dándose al mismo tiempo la paradoja de que en su territorio existe en la actualidad varios miles de inmuebles de tipología tradicional que se encuentran en estado ruinoso o semi-ruinoso, siendo otras tantas las que están al borde de esta calificación.

 

Otro tanto podíamos decir del estado del paisaje cántabro, donde la mala interpretación de ciertos conceptos como modernidad, servicios, comodidad etc., están convirtiendo nuestros pueblos en auténticos parajes donde las agresiones al medio y el pésimo gusto a la hora de construir y “restaurar” saltan a la vista, muy alejado, desde luego, del panorama que intentamos vender al exterior en las campañas publicitarias y sobre todo, de la idea que deberíamos tener sobre lo que significa la preservación del entorno rural cántabro.

 

PROPUESTAS: 

Es en la aprobación de las Normas Urbanísticas Regionales (NUR) donde ADIC tiene puestas todas sus esperanzas, ya que pensamos que puede significar tanto un futuro de respeto, protección, y potenciación de nuestro patrimonio, como puede ofrecernos todo lo contrario, es decir, que la falta de voluntad política y permisividad legal sean los causantes de una mayor degradación, como está ocurriendo en la actualidad.

La exposición de los principios y las actuaciones, que a nuestro juicio son imprescindibles para llevar a buen término la definitiva ordenación y puesta en valor nuestro patrimonio, los hemos ordenado en     puntos que a continuación referimos:

 

1-Es fundamental, y así lo transmitimos a nuestros administradores y legisladores de lo público y común, que tienen que tomarse en serio de una vez por todas las cuestiones relacionadas con el medio ambiente, la protección del paisaje y la preservación de las señas de identidad del pueblo cántabro, cual son, entre otras, su rica y variada arquitectura tradicional.

 

2-Una vez suficientemente concienciados de la importancia que setas cuestiones tienen para las presentes y futuras generaciones de cántabros, pedimos que la venidera normativa urbanística regional contenga en su fondo y en su forma una clara voluntad conservacionista.

 

3-De igual manera, instamos a la futura comisión encargada de redactar la NUR que se cree en su seno un grupo especial de trabajo, constituido éste por personas expertas, cercanas y sensibles a la conservación del patrimonio. Su cometido sería el de estudiar y redactar aquellos puntos relacionados con el asunto que tratamos. Una misión importante asignable a este grupo sería la de viajar a aquellas regiones europeas –sobre todo francesas-, donde la ordenación del territorio, la preservación del paisaje y la manera autóctona de construir viven perfectamente en armonía con la modernidad. Así, recabarían información relativa a modos de actuar, normativas urbanísticas, proyectos y otras cuestiones útiles para nuestro fin.

 

4-Una vez aprobada la NUR y sus artículos y disposiciones respetuosos con el medio tradicional cántabro, proponemos la creación de un organismo dependiente de alguna de las consejerías del gobierno autónomo, por ejemplo la de Obras Públicas, que se encargaría de gestionar todo lo que tenga que ver con la preservación del patrimonio arquitectónico y paisajístico de la comunidad. Dicho ente administrativo, que bien se podría denominar Agencia Cántabra para la Gestión del Patrimonio Arquitectónico Tradicional, o cosa similar, tendría entre sus fines los siguientes cometidos:

 

A-Propiciar la construcción de edificios de nueva planta inspirados en las distintas tipologías cántabras, no solo en el mundo de la iniciativa privada, si no que también las propias administraciones públicas adopten la norma de utilizar diseños constructivos acordes con el entorno y el paisaje: casas consistoriales, dependencias municipales o regionales, centros de salud, apeaderos, viviendas de protección oficial (especialmente las enclavadas en el medio rural), colegios, polideportivos etc., son algunos de los edificios públicos que deberían cumplir con esta pauta.

B-Crear un censo cántabro de edificios y conjuntos arquitectónicos a proteger, en él estarían incluidas todas las construcciones de carácter tradicional (casas, cabañas, ermitas, puentes, etc.). Dicho registro serviría para fiscalizar las actuaciones ilegales de propietarios, constructores y demás agentes implicados en las posibles alteraciones del edificio o conjunto.

C-Implantar un servicio de inspección. Llevado a cabo por funcionarios de dicha agencia, tendrían la misión de velar por el cumplimiento de la normativa que afecte al patrimonio arquitectónico y paisajístico. 

D-Creación de una oficina técnica, a cargo de un grupo de funcionarios cualificados, expertos o conocedores de la arquitectura tradicional de Cantabria (arquitectos, aparejadores, ingenieros, delineantes etc). Se ocuparían de elaborar  estudios y proyectos encaminados a adquirir un mayor conocimiento sobre este tema. Así mismo, se encargarían de asesorar a propietarios y profesionales de la construcción en las

posibles restauraciones de los inmuebles incluidos en el censo cántabro de edificios a proteger y, de igual manera, elaborar proyectos-tipo de edificios nuevos enmarcados dentro de las variadas tipologías locales.

 

 E- Comprar y promocionar las viejas y abandonadas casas de los núcleos rurales para su posterior restauración y dedicación a viviendas de protección oficial, evitándose así la construcción de nuevos bloques no concordantes con el entorno y el paisaje. 

F-Habilitar ayudas económicas suficientes, dirigidas a los propietarios incluidos en el censo cántabro de edificios a proteger, con el fin de acometer los posibles trabajos de restauración necesarios en cada caso. Dichas actuaciones estarán supervisadas por la oficina técnica referida en el punto D.

G-Creación de una red cántabra de pueblos protegidos. Estarían incluidos aquellos enclaves que por su valor arquitectónico y paisajístico son merecedores de una protección especial.

H-Elaboración y puesta en marcha de una campaña informativa y publicitaria a nivel institucional, en la cual se debe informar a la población sobre los valores paisajísticos y arquitectónicos que posee nuestra comunidad. Promover su conocimiento e inculcar su protección serían sus objetivos.

I-Promocionar publicaciones divulgativas (libros, guías didácticas, documentales, etc.) que traten el tema de la arquitectura popular cántabra, pautas para su restauración o las distintas variantes comarcales.                               


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