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Fecha: 15/06/2010 fuente: ADIC
LA CULTURA CÁNTABRA INUNDÓ LA 33 EDICIÓN DEL DÍA INFANTIL DE CANTABRIA
El pasado 6 de junio, el recinto de La Magdalena de Santander quedó inundado de la cultura tradicional cántabra. Un programa extenso, que incluyó actividades de animación infantil, sesiones de cuentos tradicionales de Cantabria, teatro guiñol, concursos infantiles de trajes populares, de jotas y pandereta, actuaciones de música tradicional, grupos de danzas y grupos folk, deporte rural y la instalación de un "Mercau Cántabro" con más de 30 stands de productos típicos, artesanías, libros, discos y puntos de información de otras asociaciones de Cantabria.

 

 A pesar del aguacero mañanero y los nubarrones que no se disiparon durante todo el día, el Día Infantil de Cantabria fue un éxito de organización y público. Cuentan los que no se han perdido ni una que de las 33 ediciones del Día Infantil de Cantabria ha llovido en «28 ó 29», que así son las entradas de junio en esta región, y que en unas cuantas ocasiones hubo que suspender el evento y posponer todo el cotarro para otro día -a menudo con lluvia también-. Pero aguantó, y a última hora de la mañana parece que el recinto de La Magdalena se animaba, después de unas tristes primeras horas en la que muchos se resistieron a salir de casa.

 

Un gran número de actividades se dieron cita en esta edición, Fiesta declarada de Interés Turístico regional en 2003. Desde los talleres infantiles de cerámica, las sesiones de cuentos tradicionales cántabros con Anselmo Herrero y Silvia Clérigo, los títeres sobre mitología cántabra, la escenificación de las artes tradicionales del campo por los Agosteros de Matienzo, los concursos infantiles de trajes, jotas y pandereta, hasta las actuaciones de numerosos Grupos de Danzas o novedosos grupos de Folk, como Bruma o Numabela.
Por la mañana entraron en escena los zamarracos de La Vijanera de Silió, la segunda vez que se muestran fuera del pueblo -la primera fue la semana pasada en Lisboa-, y a punto estuvieron de cancelar su presencia en el Día Infantil de Cantabria por el «diluvio» que dicen que caía por allá. Causaron sensación. A su paso, la gente también saltaba, movida por el arrítmico y pegadizo sonido de los cencerros que llevan a la espalda. Además, entre los adultos destacaba un niño pequeño, con pequeños cencerros y su cara negra muy seria, muestra de que la ancestral tradición tiene relevo generacional asegurado.

 

 

 

 

 

Al mediodía se izaron las banderas y cientos de personas se situaron en círculo. Primero se elevó la oficial de Cantabria y, pegada debajo, el lábaro. El himno sonó, a cargo de la Banda de Gaitas Garabanduya. Lo cantó todo el mundo al unísono, las autoridades también. Estaba el presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla; el consejero Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Javier López Marcano; el de Presidencia y Justicia, Vicente Mediavilla; el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna; el concejal Santiago Recio.
El Mercau Cántabro congregó a 33 stands, de muy diverso tipo. Se pudieron degustar los tradicionales productos de Cantabria, ver demostraciones de oficios artesanales, degustar sidra y cerveza con denominación de origen cántabra o conocer información de otras asociaciones de tipo ecologista o social. También se repartieron 2.000 raciones de sardinas y chorizo. El concurso de ollas ferroviarias tuvo una nutrida concurrencia, siendo la ganadora Ana Carral.
A lo largo de la jornada, el Deporte rural estuvo presente. Corte de troncos, carrera de lecheras, salto del pasiego, carreras de albarcas, tiro de cuerda o la exhibición de Ernesto Ezpeleta "Bihurri" cortando un tronco gigante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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