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Fecha: 21/01/2011 fuente: ADIC
ADIC CRITICA LAS DECLARACIONES DEL SR. AZNAR SOBRE LAS AUTONOMÍAS.
ADIC critica que detrás las declaraciones del Sr. Aznar se encuentra el deseo de hacer desaparecer el estado autonómico.

 

 La pasada semana se produjeron unas declaraciones del ex presidente del gobierno español y presidente de honor del PP, José María Aznar. En ellas sentenciaba, textualmente, que la “configuración del estado debe ser reformada porque España no da para tener 17 organismos, 17 administraciones que, según él, hacen las mismas cosas”. El ex presidente fue más allá y aseguró que no se puede “sostener este Estado tal y como está configurado. España es un estado políticamente no viable y financieramente, inviable. Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato del sistema y será el PP”. Estas declaraciones han supuesto un importante debate que, como no podía ser de otra manera, también ha llegado a Cantabria.

 

A ADIC le parecieron no solo demagógicas e inoportunas, sino absolutamente irresponsables. Así lo dijimos en su momento y hoy lo reafirmamos.
Hemos esperado una semana para ver si, desde Cantabria en general, y en especial desde el Partido Popular, se producía alguna reacción. Lo único que hemos encontrado es silencio. Salvo el propio Presidente cántabro y el Consejero de Economía, aunque con ciertos matices, no se han producido reacciones, y ante este significativo silencio queremos reflexionar.
Para ADIC, detrás las declaraciones del Sr. Aznar se encuentra el deseo de hacer desaparecer el estado autonómico. Creemos firmemente que este marco constitucional es, si exceptuamos el de la II República, el mejor sistema de gestión territorial para el Estado desde su creación el s. XVIII. Tiene sus disfunciones y errores, pero es absolutamente cierto que ha contribuido de manera decisiva en la consecución de los mayores niveles de bienestar y convivencia y ha reconocido constitucionalmente la identidad de los pueblos que preceden y predeterminan al propio Estado, permitiendo su articulación jurídico-administrativa. Además, este sistema ha permitido desarrollar métodos de redistribución de la riqueza y del progreso que el centralismo jamás había explorado. (Ej: Andalucía o Extremadura). Como siempre hemos afirmado desde ADIC, el problema no es el modelo autonómico, sino lo que en cada caso se hace con él. Y es evidente que no todas las comunidades se han comportado de una forma uniforme. Y esto es así porque así es España. Por mucho que Aznar y los nacionalistas españoles se empeñen, España ni es ni ha sido jamás, una realidad uniforme. Por ello, las distintas maneras de entender o no entender el autogobierno son absolutamente lógicas para cualquiera que conozca la España real y no viva en el unitarismo onírico.
Es cierto que hay disfunciones y que hay que corregirlas, es cierto que hay excesos y que se deben evitar. Pero también es cierto que esas disfunciones parten del mismo Estado. Así por ejemplo, ¿qué sentido tiene mantener, por ejemplo, la estructura de un ministerio de cultura con todas las competencias transferidas, o de aquellos servicios públicos decretados por el Estado y derivados después a las CC.AA? Si el planteamiento que se hacen PP y PSOE es el de reducir el Estado Autonómico, que hablen claro. Los cántabros no tenemos por qué pagar los excesos de Camps, Aguirre, Varcárcel, Martínez Vara, Herrera, Feijoo y demás. Los cántabros no hemos creado grandes organismos o corporaciones. Cantabria no ha sabido o no ha querido realizar las inversiones mínimas que todo ente autonómico y afirmamos que es precisamente por ello por lo que no debe ser la pagana del despilfarro de muchos. Así por ejemplo, ¿por qué tenemos que pagar la televisión de Esperanza Aguirre? Las televisiones autonómicas nacieron como herramienta de expresión y normalización de las realidades lingüísticas y culturales minoritarias del Estado ¿cómo puede tener televisión autonómica, pagada por todos, una simple provincia manchega? ¿qué es la Comunidad de Madrid nada más que el ejemplo más grotesca de los famosos Reinos de Taifas?. Esa televisión arrastra 229 millones de deuda reconocidos por Aguirre. Que se diga ahora que el estado autonómico no funciona, no tiene razón de ser o es insostenible, es directamente mentir y engañar para azuzar un debate a favor de la homogeneización, la centralización y, en consecuencia, la involución. Solamente hay que hacerse una pregunta respecto a la convivencia: desde los Decretos de Nueva Planta de Felipe V hasta 1975, ¿para qué ha servido el centralismo? ¿ha sido modelito en la gestión territorial? ¿ha sido ecuánime? ¿homogéneo? ¿justo? ¿en qué ha sido más racional que el actual? Si algo ha definido la historia del Estado ha sido su nefasta gestión pública, corrupciones, retrasos, desequilibrios, injusticias… y todo bajo el santo patrón de la uniformidad castellana.
El sistema actual es válido y está consagrado en una norma que muchos centralistas, entre ellos Aznar, dicen defender por encima de cualquier cosa, la Constitución. Pero esta habla claro. El artículo dos se debe leer entero y dice que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.”
Además, llama la atención que sea ahora, precisamente ahora, en tiempos de crisis, cuando afirme que el estado autonómico no tiene razón de ser. ¿lo tenía entonces, cuando Aznar gobernó? ¿o sólo es ahora, en plena crisis y con el único objetivo de culpar al estado autonómico de la crisis económica? ¿a caso no es más absurdo mantener las diputaciones provinciales o una administración local infinitamente más desproporcionada y convertida en un gigantesco foco de corrupción?
Por ello, ADIC creía y sigue creyendo absolutamente necesario que el PP de Cantabria se pronuncie y hable claro. Las declaraciones de Aznar son la mejor ocasión para afirmar la supuesta vocación autonómica del PP cántabro. El PP debe decir si es partidario de estas tesis o si, por el contrario, se reafirma en el modelo actual. Y además, ya que se amenaza con desarrollar el involucionismo, cabe preguntarse si es Cantabria una de las comunidades que sobran o deben desaparecer.


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