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Fecha: 06/06/2005 fuente: DIARIO MONTAÑÉS-FOTOGRAFÍAS
XXVIII DÍA INFANTIL DE CANTABRIA: UN TRIPLE MARATÓN DE CANTABRICIDAD
La Magdalena acogió la XXVIII edición del 'Día Infantil de Cantabria' que resultó un éxito de organización y público.

     UN TRIPLE MARATÓN DE CANTABRICIDAD. La Magdalena acogió la XXVIII edición del 'Día Infantil de Cantabria' que resultó un éxito de organización y público - VIOLETA SANTIAGO/SANTANDER.

Más de nueve horas de cursillo intensivo de cantabricidad. Casi lo que cuesta correr tres veces una maratón. Así se vivía ayer en la península de La Magdalena de Santander el 'Día Infantil de Cantabria', fiesta declarada de interés cultural, que se organiza desde hace 28 años para dar a conocer a niños y jóvenes las tradiciones de la región. Y, según los organizadores, fueron unas 30.000 las personas que pasaron por el lugar. «Como en los viejos tiempos», decían satisfechos.

 Artesanos con sus objetos, productos típicos, actuaciones folklóricas el programa estaba lleno de actividades lúdicas que se desarrollaron bajo un sol inclemente, sobre todo para aquellos que llegaron luciendo algún traje regional. La triple maratón se inició a las 11,00 y concluyó muy pasadas las 20,00 horas, con la actuación de 'Luétiga', un grupo que a estas alturas no necesita presentación. La música en todas sus facetas fue uno de los platos fuertes del día -sin desmerecer al cocido montañés-: desde el mediodía, momento en que empezó a tocar la banda de gaitas 'Cantabria', hasta que acabó el festejo, se pudo oir al 'Hombre Pez', grupo de folk-rock, a los alumnos de la escuela de música popular cántabra de Santander, a 'Emboque', a 'Ramidrejos', a la banda Municipal de Música de Santander y a los 'Gaiteros del Faro'.

   Además, a las 12,00 horas, el himno de Cantabria acompañó el izado de banderas: la de Cantabria, la de ADIC y el lábaro, el estandarte que data de las guerras cántabras. Poco después, se rindió homenaje al arqueólogo e historiador santanderino Eduardo Peralta, presidente del Instituto de Estudios Prerromanos, quien aseguró que se toma el premio «como un acicate». «Pensamos seguir trabajando para que se conozca la historia de Cantabria», declaró.
La Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria, ADIC, organizadora del evento, tarda aproximadamente un mes en ponerlo en pie, con la colaboración del Ayuntamiento de Santander, el Parlamento, la Consejería de Cultura del Gobierno cántabro y Caja Cantabria. Entre todos, financian los 18.000 euros que cuesta la celebración, cocido del maestro Vicente de 4.000 raciones incluido. El montaje de carpas y los tres escenarios en puntos distintos, así como el transporte y el avituallamiento para todos los grupos de danzas que participan se llevan otra parte importante del presupuesto.

 REVILLA, MUY SATISFECHO; Entre los asistentes destacaba el presidente regional, Miguel Ángel Revilla, que a las 11,00 horas ya estaba sentado con su esposa, Aurora Díaz, en la terraza del bar de la campa, supervisando las evoluciones de su hija Lara en el parque infantil. La niña, por cierto, quedó segunda en uno de los concursos de trajes regionales, según explicaron al acabar la tarde los promotores de la fiesta.

    El jefe del ejecutivo fue fundador de este día, en 1976, y ayer lo rememoraba, ufano: «nos falta poco para cumplir los 30 años y no he faltado ni uno sólo», decía, entre apretones de manos a conocidos, besos a las señoras que querían saludarle y fotos con grandes y pequeños. En algunos momentos tuvo una fila para la foto que recordaba a la que se monta para retratarse con los Reyes Magos.
Encantados estaban también los responsables. Sonsoles Fernández, la presidenta de ADIC, se felicitaba por la espléndida climatología, que no siempre ha acompañado a la celebración. ADIC cuenta en la actualidad con unos 500 socios y alrededor de una veintena de ellos se involucra, voluntariamente, en la organización de la jornada.
Pedro Madrazo, el gerente de la asociación, explicaba que este año se apostó fuerte por las actividades para los niños, «que es de lo que se trata». «Mantenemos el deporte rural y el cocido, que es obligatorio, porque a la gente le gusta, aunque ampliamos la parte cultural, con presencia de publicaciones sobre Cantabria, y la parte lúdica para los chavales. Muchos repiten».

   El reclamo gastronómico gratuito es, año tras año, un éxito. Con el calor que hizo, podía no apetecer en exceso un guiso de alubias, pero el reparto de raciones tuvo que empezarse 20 minutos antes de lo previsto por la cola que se había formado. No llegó para todos. Fueron muchos los que se quedaron sin su parte.

 

 

   Para los niños había tantos frentes abiertos que era difícil atender a todo. Por un lado, la Asociación Brenes de Torrelavega había organizado una gymkana de seres mitológicos, un rincón infantil de bailes, juegos tradicionales en los que se participaba con la camiseta morada de ADIC, juegos con paracaídas, talleres de cerámica cántabra e, incluso, un cuentacuentos. En su versión regional, de modo que contó relatos, adivinanzas y poesías autóctonas.
Por otro, estaba la exhibición de juegos tradicionales de Cantabria a cargo de los alumnos del colegio público Manuel Llano de Cabuérniga.
NECO, CON TRAJE NUEVO; Por todas partes, mucho bullicio, en medio del cual se encontraba Neco, el niño de diez años que encabeza desde hace varios el breve desfile con las banderas. Forma parte del grupo de danzas de Ubiarco y contaba con orgullo el origen cántabro de su nombre así como la procedencia del traje, que estrenaba ayer para la ocasión y que es reproducción de uno del siglo XVIII, recuperado por Gustavo Cotera.
También estaban artesanos como Tomás Calvo, de Santander, que alardeaba de llevar 28 años asistiendo a la fiesta o el carmoniego Julián Díaz, quien señalaba que le encanta acudir. Calvo apuntaba: «esto es precioso, muy popular. No se debe quitar nunca». Y criticaba lo reacio que es el Ayuntamiento de Santander a ceder el recinto. «Dicen que se estropea la finca. Eso sí, dentro de 15 días, meten aquí competiciones hípicas. Será que eso no estropea», ironizaba.

La campa de La Magdalena fue un maremagnum de gente. Se mezclaban los que iban en chanclas y pareo 'Billabong' -de paso a la playa de Bikinis- con los paisanos en albarcas, complemento de su vestimenta típica. Se mezclaban chicas ya morenísimas y famélicas comiendo una manzana, con la familia que sacó las fiambreras hasta arriba de filetes con pimientos. Y la mezcla llegaba a lo más alto cuando un camarero sudamericano del bar le decía a un cliente: «Está ready», en una expresión mitad castellano mitad inglés para informar de que ya estaba servido. El mundo, en versión cántabra.

 

Miembros de ADIC en el stand de la organización.


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