
ADIC • 2 de marzo, 2026
JOSÉ RAMÓN SAIZ VIADERO
[ Emprendedor cultural, humanista polifacético, investigador y escritor ]
José Ramón Saiz Viadero: emprendedor cultural, humanista polifacético, investigador y escritor
Texto: Esther Terán González (Licenciada en Filología Hispánica e investigadora en literatura comparada).
Foto: Vicente Ansola Trueba.
“Historia no fría y colada como la que pasa a los libros, sino viva y caliente como la sangre de nuestras venas”, Benito Pérez Galdós.
Hay figuras que parecen hechas de memoria: de la memoria que rescatan, de la que construyen, de la que devuelven al mundo con un destello de tiempo y ternura. Por tanto hablar de José Ramón Saiz Viadero —nacido en Santander el 7 de mayo de aquel trágico 1941— es hablar de una de esas figuras cuya presencia no solo se reconoce, sino que se respira en la memoria cultural de Cantabria. Uno de esos nombres que se pronuncian como quien abre un libro antiguo: con respeto, con asombro, con la certeza de estar entrando en una historia viva.
Su trayectoria, tan silenciosa a veces como persistente, ha tejido un legado que hoy forma parte indisociable del paisaje intelectual de la región. En su nombre confluyen la erudición del estudioso, la sensibilidad del humanista y la constancia del artesano que trabaja la historia con la paciencia de quien sabe que lo perdurable se forja sin prisa pero sin tregua. Historiador, periodista, conferenciante, escritor… pero, sobre todo, tejedor incansable de la identidad cántabra. Su obra es un largo latido que recorre desde la Prehistoria hasta las esquinas más modernas de la región con sus nueve volúmenes de Historia General de Cantabria que parecen sostener, como pilares, el relato compartido de un pueblo. Desde Tantín levantó la colección y abrió la Biblioteca de San Quintín, donde los ecos galdosianos hallaron puerto seguro y donde los cántabros tuvimos oportunidad de cruzar el umbral de la casa santanderina de don Benito como quien entra en un santuario vivo que respira memoria. Y para la editorial Júcar trazó guías —sentimentales, secretas— que revelaban ciudades como quien susurra confidencias.
También la cultura popular le debe un pulso más vivo: revistas que capturaron el espíritu de Cantabria, como Vivir en Cantabria o Historias de Cantabria, y hasta un puente inesperado hacia el cómic en Viñetas de ayer y hoy, que creó junto al crítico Yexus, como si quisiera demostrar que toda forma de narración merece ser celebrada.
El cine le llamó pronto, casi adolescente, desde los cineclubes de los años cincuenta. Más tarde aparecería fugazmente en películas y documentales, produciría otras y, con el tiempo, se convertiría en una voz imprescindible del pensamiento cinematográfico en los diarios de la región. En él conviven la memoria y la luz, la crónica y la pantalla.
Y también hombre de compromiso y comprometido, que vivió el pulso político de la Transición siendo concejal en el Santander que despertaba a la democracia y, luego, asesor cultural durante décadas en una ciudad que fue moldeando con criterio y sensibilidad hasta bien entrado el siglo XXI.
Así, la figura de Saiz Viadero permanece como un referente ineludible: un hombre que ha hecho del estudio su forma de servicio, de la investigación su gesto cotidiano de generosidad y de la cultura su morada. En una época marcada por la prisa, su obra recuerda el valor de la constancia; en un tiempo de ruido, celebra la importancia de la profundidad; en una sociedad que olvida con facilidad, él continúa sosteniendo la memoria común con la firmeza serena de quien sabe que el verdadero legado es aquel que se construye día tras día.